Así fue mi primer ataque de pánico
Eran las 12:00 de la madrugada cuando sufrí mi primer ataque de pánico.
¿Cómo fue mi ataque de pánico?
Estaba con mi novio viendo un programa de
televisión. "Amor, tengo calor ¿tú no?", le pregunté. Era una noche
de otoño, con baja temperatura. Me quito el edredón y sigo viendo el programa.
Él se sorprende por el frío que hacía.
Empiezo a sentirme incómoda, como si
estuviesen presionando mi pecho.
Hago intentos por respirar profundo.
- ¿Qué tienes?
- Nada, tranquilo.
Me limité a decirle que sentía un poco de
dolor de cabeza y me dolía el estómago, que quizá la cena me había caído mal.
Eso realmente pensaba yo.
Por mi mente no pasaba nada fuera de lo
normal: el trabajo, mi jefe, el trabajo, mi jefe; necesito descansar, tengo que
hacer esto, tengo que hacer aquello, lo otro.
De pronto, me empieza a faltar el aire.
No estaba respirando.
Me siento en la cama de un tirón,
bruscamente, y mi novio se alarma "¿qué pasa, amor?, preguntó con cara de
asombro. Todo estaba sucediendo muy rápido.
"¡NO PUEDO RESPIRAR. AYÚDAME!",
supliqué.
No sabía qué me sucedía. ¿Me estaba muriendo?
Era lo que pasaba por mi mente. Sentir que moría mirándolo a los ojos, habría
sido la peor experiencia en mi vida.
"Respira, amor. Respira", me decía.
Él no hallaba qué hacer. Se veía en su mirada, en sus gestos desesperados. No
sabía cómo traerme a la vida; y yo tampoco sabía cómo volver.
"¡NO PUEDO RESPIRAR!", exclamé con
voz quebrada. Él insistía "tienes que respirar, amor. Respira".
Seguía sin saber qué hacer.
Para mí fue una eternidad; pero, todo fue muy
rápido.
Cuando logro recobrar el sentido, pienso:
Sobreviví. ¿Cómo lo logré?
Lloré desconsoladamente. Pregunté con
inquietud "¿qué me pasó? ¿Qué me está pasando?". Mi novio respondió:
creo que tuviste un ataque de pánico. ¿Estás bien?
Quedé asombrada.
¿Un ataque de pánico yo?
¿Y qué significaba eso?
No hubo momento para más preguntas en mi
cabeza. No quería pensar más.
Caí dormida entre sus brazos de tanto llorar.
Estaba agotada física y mentalmente.
Suena la alarma, son las 7am. Hora de
levantarse para ir a trabajar. Desperté como si nada. Pensé que sólo había sido un mal rato, y tenía que seguir adelante. No pasaba nada.
Me bañé, me maquillé, me vestí ¡y lista para
un nuevo día! Me llené de energía.
Mi novio me llevaba al trabajo. En el camino
empiezo a sentir un dolor en mi pecho. Me faltaba un poco el aire. Yo me decía
"por favor, otra vez no".
"¿Me detengo?", preguntó. Yo sólo
pensaba: es tarde, no puedo llegar tarde.
"Continúa, amor", le dije.
"Tengo que llegar ahora".
Entro a la oficina, mi novio queda muy
preocupado.
Me saludan mis compañeros de trabajo. No hubo
tiempo para un hola.
"¿Qué tienes? ¿Te pasa algo?", me
preguntaron.
Sí, me pasaba todo. No estaba respirando.
Volví a sufrir un ataque de pánico. Esta vez
allí, con más de 8 personas. Lloré y lloré. "¿Qué coño me pasa?",
preguntaba; como si ellos tuviesen la respuesta.
Así pasaron los días, llenos de síntomas. La
ansiedad se había instalado y no tenía intenciones de irse. Yo me empeñaba en
demostrarle a la vida que estaba bien, y ella recordándome que no era cierto.
Hoy ya se cumple un año en esta travesía.
Días buenos, días malos; pero, sí tengo claro que de esta yo me salvo.


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