Y de aquella inspiración, nació el habla de dos grandes utopías.
Hermoso atardecer dijo la Luna,
Sonriendo tristemente como ninguna.
Próspera noche contempla el sol,
Llorando silenciosamente su corazón.
Todos me miran por la noche,
En busca de olvidos y reproches.
Admiran mi brillo ante la oscuridad
Sin saber cuán vacía es esta soledad.
A mí muchos me odian por mi gran resplandor
No sabiendo aún que es éste mi único vigor.
Mientras tú te encuentras rodeada por grandes estrellas,
Yo me siento absurdo e ignorado por ellas.
Hagamos que somos felices y vivamos sonriendo,
Tu de día, yo de noche, ambos mintiendo.
Sólo para que nos sigan y comprendan el querer,
De estas vidas enigmáticas que no se acaban de entender.

Comentarios