... y luego huimos hacia el bosquejo de mis emociones.

Toma mi mano y colócala junto a la tuya. Esta velada es necesaria, permite que fluya.
Mírame y omite cualquier tipo de sonido, 
que sea el silencio quien hable a nuestros oídos.
Besa mis labios muertos ya de sed; acaricia, roza, siente todo mi ser.
Golpea mis pensamientos en estos momentos, 
que en el mañana no sean sólo arrepentimientos.
Rodea mi alma de continuos suspiros. No hables, sólo escucha lo que digo:
he sido una víctima de la soledad, abrázame y exclama que no es verdad,
porque soy quien he permanecido en tus sueños, 
delicada, ingenua en un mundo tan pequeño.

Susurra ahora mi nombre junto a algún adjetivo.
Por favor no digas algo realmente significativo.
Quizás se hospeden esas palabras en mi memoria, 
y dolerá cuando sepa que fue sólo una historia.
Mejor rasga de a poco mi hermosa vestimenta, se encuentra ya sedienta.
Posa tus movimientos en el vaivén de mis caderas, 
hoy te doy la libertad de escoger entre mil y un maneras.
Fija tu mirada en mis dulces y placenteras sensaciones, 
que en el mañana sean la musa a tus inspiraciones.
Graba cada silencio que esconde mi cuerpo, 
es un enigma que aun nadie ha descubierto.
Penetra tus emociones en cada uno de mis sueños, 
y no imagines cuantos de ellos han sido dueños.
Piensa que al despertar yo allí estaré, deseando tu cuerpo una y otra vez. 


Yo decidiré qué hacer conmigo, si huyo o permanezco contigo.



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