Un adiós que busca no ser pronunciado.

Y fue así como él preguntó qué quería y ella respondió que sólo a él.

Él no sabía por qué estaba a su lado, si aquellos besos suelen ser los más dulces pero limitados.

Es un completo masoquista que no deja de perseguir lo que desea: a ella, la chica que quiere. Pero, es que parece complicarse todo cuando no están juntos. 

Quizás el pasado lo lleve tras su espalda y éste no le permita quererla como puede. Es feliz a su lado pero también lejos de ella.

La quiere en los momentos más importantes de su vida, la necesita en los peores de ésta. A pesar del tiempo, nunca la ha olvidado. Le escribe sólo cuando siente que es necesario, posiblemente el orgullo le recuerde que es mejor no hacerlo. Es de esos que piensa sabérselas todas; y digamos que sí, pero le juega en su contra. ¡Vaya que la razón puede más que su corazón! Sí, ese que late inesperadamente cuando cruzan miradas.


Él la quiere aunque no se lo diga. No se explica el tiempo tras ella sin poder tenerla. 
Bien por ella que nunca necesitó tocarlo para enamorarlo.

Al besarlo despierta su hombría, de pronto ya su vida no es tan fría. Él induce la guerra en una cama y la pasión a grandes llamas. 
Su espalda tiene marcas ya borradas, su boca algunas mordidas y sus oídos suspiros de un querer que en el momento indicaban placer.

Un “NO” fue la peor decisión, la palabra ahora favorita entre los dos. Ella quiere que la traten como lo merece, como siempre ha soñado; y él, en cambio, no lo ha canalizado. Parece que los dotes de romanticismo esfumaron. Parece que el amor se les escapa de las manos.

No lo sabe pero ella mucho lo quiere, sueña y desea. No lo supone pero cuando le llama o escribe su corazón salta y una tonta sonrisa surge de la nada.

Sus amigos saben del amor que entre los dos existe. Todos opinan, todos creen en ellos, pero parece no haber remedio. Es un amor que vive a expensas del silencio, un amor que calla mientras grita por dentro.

Ella se encuentra un poco hastiada, lo de siempre ya no le producen ganas. Se resigna a dejarlo, pues, su amor merece algo. Seguirá fumando algunos cigarrillos y leyendo como siempre a Coelho. También seguirá sonriendo y tomando su café alusivo al día.

Él saldrá con otras para olvidarla. Seguirá siendo fiel a sus amigos y soltería. 

Ambos encontrarán el amor, y cuando finalmente tropiecen en la calle sonreirán y dirán sin dolor alguno: me alegro que estés bien.

Sólo quedará lo que vivieron y un amor que ambos escondieron. Pero, serán felices como así lo decidan, pues, nada es impensable en la vida. 




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