¿Cómo me enteré que sufría de ansiedad?
Era claro, tenía ansiedad
Sufrí mi primer ataque de pánico y ahí empezó todo
Si bien un ataque de pánico está estrechamente relacionado con el trastorno de ansiedad, no necesariamente van de la mano. Puedes tener ansiedad y desconocerlo, así como lo hacía yo. Hasta que vino el mundo a sacudirme y darme la sensación de morir, literal.
Esto último es un ataque de pánico.
Para mi, ansiedad era algo como ese sustico que te da antes de exponer, esos nervios previos por querer que salga bien. Y, sí, en ese momento puedes decir que estás ansioso. De hecho, esos nervios son los que te permiten avanzar y celebrar cuando has terminado esa presentación. Es como un triunfo: lo logré. Ya salí de eso.
¿Recuerdas lo que sentías cuando eso pasaba, cuando ibas a exponer frente a tantas personas? La transpiración, las manos heladas, tener que respirar profundo porque sientes que el corazón se te va a salir o que te falta el aire. Claro, y ni hablar de ese dolor de barriga que te da, el hecho de no poder dormir bien, ese sustico inminente que te paraliza, la sensación de estar sofocado.
Estás nervioso y ansioso; obvio.
Estás nervioso y ansioso; obvio.
Ahora imagina vivir con ello a diario, con todos esos síntomas. ¿¡Qué loco, no!?
Bienvenido a mi vida, y a la de tantos.
![]() |
| Ansiedad Generalizada |
Tenía muchas señales que indicaban que me encontraba bajo un cuadro de ansiedad; sin embargo, mi mente estaba muy ocupada como para afirmarlo. Siendo honesta, no lo veía, no lo asumía.
Yo solía decir a todos "es que soy impaciente". Bajo esa frase me justificaba.
Quería hacer todo al mismo tiempo, todo tenía que ser rápido. Mi mente no paraba de pensar, incluso cuando no quería. Y es tanta la sensación, que aunque estuviese riendo, viendo alguna película o haciendo cosas que disfruto, allí estaba mi mente con vida propia.
No conciliaba el sueño, pues mi mente permanecía activa aún dormida. Cada mañana despertaba y sentía que no había descansado. Tuve ojeras, aunque no sufra de éstas. Las veía en el espejo y decía: ¿qué está pasando?
Era una sensación extraña. Honestamente, no me reconocía.
Ahora entiendo mi ansiedad
Haciendo una introspección, hoy entiendo porqué me desesperaba cuando las personas caminaban muy lento y no me dejaban avanzar, así yo no tuviese prisa. Esperar un ascensor, un semáforo. Momentos donde no puedo dejar de mover mis manos, mis pies; jugar con mis dedos. Incluso, hacer un post en instagram donde manifestaba mi necesidad por cargar siempre un reloj para ver cada instante la hora. A todo eso lo llamé impaciencia.
Ahora tiene sentido cuando mi novio me decía "amor, cálmate"; mientras yo me sentía calmada. Justo ahora veo cuántas discusiones se dieron por mi ansiedad. Por decir: elige rápido, ¿qué tanto piensas?
Mi vida va así, en cámara rápida.
¿Cuándo dejé entrar la ansiedad en mi vida?
La verdad, no tengo idea de cuándo sucedió; pero, sí tengo noción de los llamados que me hacía y nunca escuché.
Estoy segura que cargaba con esto desde hace mucho, pero fue la migración quien la desarrolló. El cambio, la adaptación, la inestabilidad, tus sueños cuando van en picada...
Hace mucho que la ansiedad está allí, pero, no fue hasta hace un año que tuvo que descontrolar mi vida para intentar decirme "no estás viviendo, no estás siendo feliz".
Hoy comprendo que vino a mi para mostrarme el camino, aunque odie su manera de hacerlo. Yo sólo deseo que se vaya, pues, odio sentir que a ratos me muero.


Comentarios